martes, 23 de mayo de 2017

HISTORIAS E HISTERIAS: CAPITULO I

CAPITULO I: 
TE AMARAS SOBRE TODAS LAS COSAS


Esa noche no dormí. Me refiero a la noche previa a mudarme de Barcelona a un pueblo de Castilla. Posteriormente comprobé como los propios del lugar, se referían a la zona como la ''España profunda'', cosa que a mi me enerva religiosamente, porque no hay nada más deprimente que la resignación.
Comentarios al margen, y volviendo al día de autos, la cama estaba desmontada y lista para su octava mudanza, o era la novena; la verdad que ya ni me acuerdo.
Mi única preocupación era si mis plantas iban a caber en esa macro-furgoneta que había alquilado.
Gracias al programa Bricomanía y al vasco ese, tan jardinero, me aficioné al mundo de la jardinería.
Venga, pues sí, yo le hablo a las plantas y si se pone también les canto. Tengo buena mano.
Pero no me distraigáis que tengo mucho que contar.
Eran muchas cosas las que todavía faltaban por cargar y eso que ya había hecho cuatro viajes, y ya me había llevado cosas; pero los humanos tenemos la manía de guardarlo todo, en un afán inaudito por atesorar..... cosas inservibles.

No hay nada mejor que una mudanza para hacer limpieza, entonces te encuentras esas toallas de propaganda que te regalaron en el super, esos vasos que coleccionabas con la Nocilla, o esos cientos y cientos de papeles que vas recibiendo por correo y que nunca abres y que acaban en el cajón de la cómoda de la entrada.
Eso sí, ésta iba a ser la mudanza menos traumática.
Lo digo porque la que hice de Alicante a Barcelona fue muy traumática; viéndome salir de Alicante a las 5 de la mañana en una furgoneta en la que no cabía nada más y hasta los topes, me dejo un sentimiento de ''paisa que huye de algún lugar''.
Pero nada, Alicante quedaba lejos, y Madrid, y Sevilla, y Burdeos y....
Ahora nuevo destino: la Castilla profunda, esa de la que tanto había leido en algun que otro texto y que tan perplejo me tenía.
Como odio dar vueltas en la cama; me levanté.
Eran las 4 de la mañana y el chaval que me ayudaría llegaba a las 8; así que, qué mejor para que las horas no se hicieran largas, que ponerme de nuevo a limpiar.
Yo soy de amoniaco, todo lo limpio con amoniaco, y creo que hasta ya me hecho inmune a su olor.
Bueno y qué, yo no me meto con los que esnifan cola, yo esnifo amoniaco.
Pero claro limpiar, sobre limpio, es el mayor fracaso que le puede pasar a una persona limpia, y lo que no me apetecía era ensuciar.
Limpié y limpié y claro, hasta en el suelo podías echar el cafe con leche y lamerlo cual can, se podía tomar sin ningún problema; incluso esa tostada quemada con margarina que no me entraba de lo seca que estaba, hubiera sabido mejor en el suelo.
Pero qué narices; mejor es que te llamen limpio, a que te llamen puerco, aunque también pasé en Madrid una fase en la que todos los fines de semana me daba por cambiar los muebles de sitio.
Esa manía la dejé ipso-facto, un día que mi amiga Belen me dijo que su psiquiatra le había dicho que cuando te da por cambiar cosas de sitio es porque no follas y tienes un poco de represión sexual.
La verdad que en esa época, pues sí, no follaba; pero tampoco jodía. Y es que algunos no follan, pero joden, y el joder aunque no tiene enmienda; no rinde las ganancias. Si no follas, no jodas al prójimo, y esto no es un proverbio chino; es de mi cosecha.
Ya os presentaré a uno que ni amaba, ni follaba, ni hacía el amor, pero jodía.
Vamos un cordero disfrazado de lobo que emulaba ser monaguillo con cruz a cuestas.
Algunos y algunas, deberían aprender el significado de términos tan esenciales como follar, joder, que te follen o que te jodan. Pero lo confieso, yo siempre, y cuando digo siempre, he preferido hacer el amor. Puede sonar a ''degradé'', pero cuando he hecho el amor hasta la saliva ajena me ha sabido a ambrosía.
Cómo es la mente de sabia, porque cuando intentas evadirte o cuando te encuentras a gusto en una charla con amigos, lo más recurrido es hablar de sexo.
Mi madre nos decía que en una mesa, nunca se debía hablar, ni de política, ni de religión; así que, como de fútbol estaba también prohibido y de la tía Trini, el asunto estaba más que trillado, hablábamos de sexo. Qué cenas aquellas de Nochebuena en las que todos reunidos alrededor de las gambas y langostinos, hablábamos de ''eso'' pero claro en clave, porque había menores.
Entonces a eso le llamábamos ''tiburón'' y a lo otro lo llamábamos ''chichi''. Todo hasta que un día mi sobrina, la más avispa de la familia, pregunto que si la chichi esa que nombrábamos era la chichi que ella se comía en la merienda. Mi hermana es que es única, al bocadillo de filete de ternera que le daba a la niña para merendar le llamaba ''pan con chichi'' y la nena pues se hizo un lío con las ''chichis''.
Sonó el timbre y eso significó que ya comenzaba el Rally.
Gritos, lleváte cuidado que aquí van vasos, esto ponlo bien sujeto, me van a caber las plantas....
A las 9 con las dos furgonetas cargadas, yo estaba para que me colgaran de un tendedero y me dejarán al sol, cual calcetín recien lavado.
Mi casero ya estaba peleándose con los del gas, la luz y el agua para eso de los cambios de titulares y en su cara vislumbré en esa despedida; un sentimiento de gratitud e, incluso, de aprecio.
De que se iba a quejar, le dejaba la casa mejor que la encontré, le pagué religiosamente pero eso sí, cuando le comenté que cuando me devolvía la fianza como que me explicó que él la solicitaría a no se qué organismo y que este entre pitos y flautas tardaría un mes en reintegrarsela.
Curisosidades que te va deparando la vida, tu embolsas una fianza en el momento si no, no tienes casa, y a tí te la reembolsan al mes....
Monté en el coche y en el Google Maps de mi móvil, escribí mi destino.
La simpatica señorita de Google, simpática hasta que se empeña en que dobles a la derecha y hay un pantano, me dijo con esa voz atercipolada, que había elegido la ruta más corta y que llegaría a eso de las 3 de la tarde.
Vamos corta, nada menos que 6 horitas de coche me esperaban y el mudancero, que así decidí en llamar al chico de la furgo porque por mucho que me repitió el nombre, no le pillaba, ya me dijo que él con el coche no corría.
Yo tampoco, así que me sustenté de varios ''Cedeses'' de música ochentera y agua fresca y miré al horizonte...
Y me paso algo curioso, como en los sueños cuando sales corriendo porque te persiguen y la carretera se te va haciendo más larga, y larga, que parece interminable, pues la salida de Barcelona se hizo eterna.
Y es que no aprendo, me juré por la santa madre que me parió que no volvería a vivir en una urbe, y mira de nuevo, chupando atasco.
Bueno convendría que os fuera presentando a personajes que irremediablemente entran a diario en mi vocabulario.
La madre que me parió se llamaba Isabel y de ella me oiréis hablar maravillas. Menuda madre, menuda mujer y menuda persona. Falleció hace cuatro años y reconozco que todavía la tengo cerca, muy cerca, a veces hasta pasa por mi lado y la huelo.
Mi madre olía a lavanda y a una colonia de esas de la época que se llamaba ''Maderas de Oriente'' y cómo su propio nombre indica llevaba una maderita en el interior de la botella.
Heredé de mi madre la pasión por los perfumes, bueno, os lo reconozco, yo no me echo perfume, yo me baño en perfume. Y heredé también de ella un sexto sentido para ''oler al prójimo''.
Recuerdo que en el trabajo atisbaban mi presencia porque dejaba un halo a Farenhheit que era espectacular. Me encantaba esa colonia, además la chica que me la solía vender me dijo que llevaba feromonas y que con un poquito atraería a todo bicho que se meneara....
Así que entre madres, colonias y bichos, ya nos zampamos tres horas de viaje y el mudancero me hizo señas de parar.
La verdad que me apetecía un café y al mudancero, creo que le apetecía mear, porque salió corriendo cual alma que lleva el diablo hacia los aseos.
La verdad que el muchacho debió quedarse a gusto, porque tenía hasta la cara desencajada, así que supuse que no fue oro todo lo que relució. Vamos tan a gusto se quedó, que hasta comencé a entenderle mientras hablaba, mientras se tomaba un té con limón y un croissant que la verdad que tenía un aspecto de seco, seco.
Empezó a tomar confianza y me empezó a explicar, donde nació, sus problemas en ese país, lo que le costó salir de allí, pero yo estaba evadido porque estaba pensando en qué maleta, de las seis que llevaba había metido las toallas.
Me olvidé de las toallas en el momento en que el chaval empezó a hablarme de sus padres, de lo mucho que les echa de menos y de las ganas que tiene de verlos. Con los ojos algo vidriosos, me decía que su único objetivo era ahorrar, y ahorrar para que sus padres pudieran venir con él.
Y claro, yo que soy más sentimental que un amante sin amada, pues algo vidriosos también empezaron a ponerseme los ojos. Sólo me salió el agarrarlo de la mano y decirle algo cómo que lo conseguiría y que pronto sus papas estarían con él.
Ese momento tan especial se rompió con el ruido de mi móvil.
Era mi nuevo casero que se preocupaba de dónde estaba, de si estaba bien y todas esas cosas.
Retomamos la marcha y hubo un momento, mientras salíamos de esa área de servicio, que si solté una lagrimita, bueno dos o quizás tres. Adoro a la gente que respeta, adora a los hijos que aman a sus padres, adora a los seres humanos que luchan por sus ideales, pero sobre todo, recordé algo que mi madre me dijo.
''Ama con toda la fuerza que tengas pero antes, amate tú más''.
Así que entre una lagrimita por aquí, un ''Mujer contra mujer'' de Mecano en el CD, un cigarrito y demás, la señorita de Google me recordó que estaba a tan sólo cinco minutos de mi destino.
Y a la derecha y a la izquierda, ya se atisbaba la dehesa, y en el horizonte, algo más cercano; empezaron a emerger los campos de Castilla.
Llegué al pueblo y esta vez no me equivoqué de entrada; bueno, en realidad sólo hay dos, pero mi sentido de la orientación es nefasto.
Me imaginé por un momento, una entrada triunfal en la Plaza del pueblo, y que me esperarían mis nuevos vecinos, ataviados con sus trajes regionales, o no, mejor una banda de música con un grupo de majorrettes de esas que lanzan el bastón al aire...... o no, la banda municipal del pueblo entonando alguna canción regional típicas con el Grupo de Coros y Danzas del lugar y el Alcalde para entregarme las llaves de la ciudad, y todos cantando lo de... ''alicantino, te recibimos con alegria, olé tu madre, olé tu madre y olé tu tía''.....Pero mi gozo en un pozo.
En la Plaza del pueblo, no había nadie; bueno sí, mi casero que estaba sentado a la puerta del bar, y que al verme llegar se levantó con tanta rapidez, que tiró la silla al suelo y un gato blanco que, por cierto, estaba tuerto y, que luego me enteré que respondía al bonito nombre de Bartolo.
La verdad que a falta de bandas de música, fue de agradecer su caluroso abrazo.

Continuará.....

3 comentarios:

  1. Alejandro Dumas se hizo famoso por publicar sus novelas por entregas en un periódico. Y, a este paso, nos vamos a tener que suscribir como a la tele por cable para no perdernos ni una entrega, rey mío. Aun habiendo seguido tu periplo desde lejos, verlo aquí, con tanto detalle, me hace viajar contigo. Adoro los viajes en coche, quizá porque hago pocos. Ya has llegado. Y lo mejor de todo es que tu sonrisa ahora es radiante.

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    1. Pues tú, aunque en la distancia me das fuerza.....

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  2. Ya estoy a la espera del siguiente capítulo....

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