miércoles, 6 de julio de 2016

LA MALA EDUCACION

La verdad que, a veces, me pregunto que ha pasado desde entonces.

Yo siempre soy de los que valoran a los amigos que me alaban las cosas que hago bien y me recriminan las que hago mal.

Mis padres y, sobre todo, mi madre, me corregían siempre que hacía algo mal. Me corregían y me enseñaban a hacerlo bien.

Si hablaba con la boca llena, me decían que eso no se hace.

Si iba a entrar en algún sitio, se abre la puerta y luego se cierra, si me la he encontrado cerrada; y siempre ceder el paso.

Si iba en el bus y entraba un ancianito, me levantaban para que él se sentara.

Cuando entraba en un sitio, me enseñaron a decir "buenos días" y al irme; un "hasta luego"; nunca estaba de más.

En una conversación, siempre decían que hay que escuchar y luego hablar, nunca hablar uno encima del otro.

Pero la realidad es que seguro que alguno de vosotros, ha vivido una escena parecida a ésta.

Real como la vida misma.

Salgo de mi casa camino a la oficina y me cruzo con mi vecino. Digo un buenos días y silencio. Me recuerdo para la próxima vez tener la boquita cerrada que estoy más guapo y adorno más.

Vas en el metro; va a tope. Entra una anciana y te encuentras a cuatro zánganos que no sólo no le ceden el sitio, es que están sentados en los sitios reservados para estas personas. No aguantas la escenita y les dices a los zanganos que se levanten, y hacerlo lo hacen, pero vamos se les ve muy cansados y, encima, te miran como perdonándote la vida. La recompensa es que la señora te mire y te diga ese gracias, hijo.

Llego a la oficina y veo que llega mi compañera. Me espero con la puerta abierta y cuando llega, le cedo el paso. Maravilloso, me llama machista. Te quedas con la cara a cuadros y te vas a esperar el ascensor. Ella se ha parado a hablar; yo cojo el ascensor y no la espero. Me siento en mi mesa y me pongo a trabajar. A los quince minutos llega la susodicha y se acerca a mi mesa y me dice:

- Anda que no me has esperado para coger el ascensor.

De cara de cuadros pasas a cara de rombos, y lo único que me sale decirle es:

- Te importa cerrar la puerta. Está el aire acondicionado puesto y si no se pierde el frio.

Ella suelta una sonrisa y te dice que es que esa puerta encaja mal.

Me levantó yo y la cierro. La puerta encaja de maravilla.

A la hora, se levanta gritando que tiene frio y que apaguemos el aire. En parte puede ser lógico porque con un palmo de tela se ha hecho un vestido con cinturón y bosillos.

Mientras claro, tu vas con la camisa de manga larga y la corbata.

Su cumpleaños es la semana que viene y ya sabemos lo que le vamos a regalar........ una rebequita de lana.

Y después de todo esto: además te tienes que callar: porque claro si no hablas eres malo; y tú no eras así.

La verdad que, a veces, me pregunto que ha pasado desde entonces.

Si hay algo que tengo claro es que no es suficiente con ir al colegio; los maestros enseñan y los padres educan.

En definitiva, los seres humanos somos como los animales; un rotweiler puede ser peligroso; pero más lo será, si el dueño lo es.

Todo es sencillo y fácil, sólo es cuestión de EDUCACION.



2 comentarios:

  1. Siempre me enseñaron a tener modales, a comportarme, a tener siempre una actitud cordial. Mi madre insistía mucho en ello y nunca me costó trabajo porque a mi alrededor todos lo hacían. Es cierto que, ya me conoces, soy de natural amistoso y sociable. Siempre he procurado que mis hijos, en eso, fuesen como yo y me alegra cada vez que en sus colegios o institutos me hablaban de sus buenas formas y su educación, algo que se está perdiendo a pasos agigantados. Es una pena, pero ser educado parece que no está de moda y así nos va.

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