lunes, 30 de marzo de 2015

POR EL AMOR DE DIOS, ABRE LA MALDITA PUERTA.

El ser humano está claro que no aprende.
Dicen que somos el único animal que tropezamos tres veces sobre la misma piedra, y aún así, no aprendemos.
Recuerdo ahora a un profesor que tuve de Historia Económica que nos enseñó la asignatura desde el punto de vista de lo que no se debería hacer. El decía que si analizabas lo que ya se había hecho, encontrábamos axiomas que mejorándolos nos llevarían a esa situación idílica de pleno empleo, o de inflación cero o de crecimiento sostenido.
Pero no, está claro que no, la prueba la tenemos que si alguien hubiera analizado las prebendas de la crisis del 29, a lo mejor, la crisis del 2000 hubiera sido menos crisis....... ó más llevadera, pero no aprendemos.
Si mi madre viviera y me oyera decir esto, seguro que me gritaría diciéndome eso que me decía ella de que yo siempre quiero cambiar el mundo.
Pues no mamá, no pretendo cambiar el mundo y no me importaría hacerlo, porque si yo que soy un simple mortal que mira las cosas desde un segundo plano, algunas veces se ha dado cuenta que hay cosas mal hechas, no entiendo como esos que están en un primer plano no se dan cuenta de eso, cuando encima se les paga para ello.
Hace unos días más de un centenar de personas han muerto a manos de un presunto loco que llevaba un avión.
Entiendo lo de la presunción de inocencia y el beneficio de la duda, pero me cuesta aplicarlo.
Lo siento por su familia, que supongo no tienen culpa de nada, pero ese presunto loco tiene un hombre, Andreas Lubitz, alguien que todos lo definen con una personalidad inestable y que era un apasionado de volar......
Y si bien es cierto que ya lo hemos crucificado, a falta de analizar la segunda caja negra, todo apunta que Adreas estrelló el avión con 149 personas inocentes dentro, personas que no conocía, que no tenían en su mano la decisión de que el volara o no, simples personas con una vida, una familia, unos amigos y amigas, con una vida detrás. 

Ciento cuarenta y nueve almas que ya no van a volar más.
Una persona, este Andreas, con trastornos de ansiedad, con problemas físicos, en definitiva, con problemas de salud que predecían que no conseguiría la renovación de su carné de piloto.
A todo esta inestabilidad se une la inestabilidad emocional y personal, una auténtica bomba de relojería que era piloto, en sus manos estaba la enorme responsabilidad de trasladar a personas de una ciudad a otra por avión.
Pero lo más de la historia no es que sea piloto, lo más llamativo es que de la mano de esa persona pendía la vida de más de un centenar de personas, personas inocentes que un día cogieron un vuelo de Barcelona a Alemania.
Reconozco que la sangre se me heló y mira que eso en mi caso resulta complicado porque la química que tomo todos los días, me la mantiene caliente.
Aún así se me heló y reconozco de lloré de impotencia.
Y las dudas se me han agolpado en mi mente.
Dudas que me hacen afimar que la vida es efímera y que, más que nunca, me lleva a disfrutarla cada vez más, quiero y deseo que todo el mundo disfrute de la poca o mucha vida, que nos quede.
Nadie tiene derecho sobre la vida de los demás.
No estaría mal que nos paráramos a reflexionar juntos en los muchos interrogantes que esta historia suscita, muchos por qués, cómos y cuándos que planean sobre esta drmática historía.
Una historia de altos vuelos que no ha tenido un final feliz, y que me ha hecho pensar en temas, tales como:
1. Me sorprende y me aterra en lo que puede pasar por la mente de una persona para realizar esta atrocidad. En una situación que me paso en mi vida puede entender levemente eso que llamamos suicidio, pero este suicidio, en el que detrás de ti, tienes a 149 inocentes que nada pueden hacer para solventar tu problema se me escapa todo. No puedo definir esto y creo que ningún médico tiene el fármaco que solucione el problema de esta gente. Supongo que ahora todos tendrán muchos interrogantes que resolver.
2. Me resulta incomprensible que después de lo que pasó con el atentado de las Torres Gemelas, el protocolo de actuación haya fallado. Resulta que el comandante del avión dejo sólo a Lubitz y no cuadra, primero, que alguien se quede sólo en cabina, segundo, que bloqueara la puerta y tercero, que ésta no se pudiera desbloquear desde fuera. Eso que se dice, de que de los errores se aprende, no me sirve, no me sirve que ahora; que después de morir 150 personas nos demos cuenta de que ese protocolo no era bueno.
3. Me resulta inadmisible que una persona que tiene sobre sus espaldas la llave sobre las vidas de otras personas, no haya pasado por parte de la empresa unos controles más exhaustivos. Si, estoy harto de oir eso de que era un loco al volante, este loco al volante de un avión, estaba por lo visto, sumido en una gran depresión y bajo los efectos de una medicación. Tomen nota las empresas aereonáuticas para corregir este otro error porque con las vidas de la gente no se juega.... y es que la gente que tiene la llave de la vida de otras personas deberían estar más controladas; y si es necesario, apartarlos de sus obligaciones.
Otras preguntas que no tienen respuesta y no estoy seguro de qué la tengan.
Espero que sepamos algún día si él lo tenía todo preparado, si lo improvisó en el momento, si estaba esperando a que el comandante fuera al aseo, si estaba seguro que el comandante iría al aseo, y si no hubiera ido?.
Muchas preguntas sin respuesta, así que no me meto en la piel de todos esos familiares y seres queridos que han perdido a alguien en esta catástrofe.
No sirven las palabras, lo que sirven son los hechos, y en todo esto, muchos hechos están inconclusos.
Si nunca me ha gustado este tipo de cine que te deja un final abierto, esta historia me deja muchas dudas, que hacen que muy dentro de mí, suene una voz que me dice que algo no me cuadra, no sé, cómo si nos estuvieran ocultando algo o... nos lo están ocultando.
Espero que por el bien de todos, todo se aclare para que al menos las víctimas tengan su merecido reconocmiento.
Pero eso no importa ahora, lo que importa es que más de un centenar de personas no van a volver la luz, y los familiares, amigos y conocidos de esas personas, sus seres queridos, seguro que a partir de ese fatídico día no verán la luz como antes la veían.
Es duro no ver la luz del Sol.....
Y ahora supongo que alguien saldrá en una rueda de prensa para decirnos que se van a corregir errores, que nunca volverá a pasar y todo eso; pero estoy harto que siempre sea a costa de vidas humanas...... la vida es un bien muy preciado y que no tiene precio.
Y es que hay un frase que me ha retumbado en lo más hondo de mi alma.
POR EL AMOR DE DIOS, ABRE LA MALDITA PUERTA.
Era la frase que gritaba el comandante del avión al copiloto después de que bloqueara la puerta.
Esa frase me retumba.
Esa frase la oí yo una vez, bueno exactamente fue; "Por Dios, abre la puerta"; y la pronunció alguien que me salvó la vida.
Por eso, esto también va por la gente buena, gente como Miguel, que una vez se topó conmigo en la calle, cargó con mi cuerpo inconsciente y buscó un taxi que me llevó al hospital.
Lo del “Abre la puerta” se me quedó grabado y cuando tuve la oportunidad a Miguel de agradecerle que me salvara la vida, el me contó que paró un primer taxi, y el taxista cerró las puertas y se negó a llevarme…… menos mal que amaneció un segundo taxista que no pensó que yo fuera borracho. Ese taxista también me salvó la vida, lo busqué para agradecérselo pero no nunca lo encontré.
Por tí también va esto.... por la confianza del ser humano,
Así que ahora, mis ojos sueltan alguna lágrima cada vez que oigo en la TV, esas palabras desesperadas del comandante cuando al volver a la cabina, se encuentra que la puerta está bloqueada, que el avión está cayendo inevitablemente, que no puede hacer nada para corregir esa situación y que el final es fatídico.
Mi recuerdo más querido a esas persona que han perdido la vida en los Alpes, a sus seres queridos, y a todos los que han ayudado a que al menos, esta historia haya sido más llevadera.
Por cierto, excelente la organización del gobierno francés.
No hay nada más bonito que volar…… pero no hay nada más bonito que la vida.
Alguien tangrande como Neruda, escribió esto, que yo os dejo aquí:
IN MEMORIAM
La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo te levanto,
vida, sobre mis hombros.
Oh vida, copa clara,
de pronto te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.
No es cierto.
Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.
Vida, los pobres poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo de la cama
con el viento del mundo.
Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron un agujero negro
y fueron sumergiéndose en el luto
de un pozo solitario.
No es verdad, vida,
eres bella como la que yo amo
y entre los senos tienes olor a menta.
Vida, eres una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.
Vida, eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.

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