martes, 17 de marzo de 2015

Cómo escribir una buena reseña de un libro... con mi agradecimiento a Yolanda Rocha.

Si escribir un libro es complicado, no lo es menos, escribir una reseña de un libro.
En una buena reseña debe emanar el criterio objetivo del crítico. Hoy que nos encontramos con una blogosfera llena de críticas favorables porque son libros que la editorial regala a los blogueros, y éstos no son objetivos, o eso me parece a mí; me encuentro con la reseña publicada por mi amiga YOLANDA ROCHA sobre el libro de Peridis, ESPERANDO AL REY.
Por su calidad, por su profesionalidad y por su clase, me permito reproducir íntegra la crítica que en sí, vale su oro líquido.
Un honor para mí, querida amiga que me permitas compartir esto en mi blog.
Podéis también leerla directamente en:
http://www.ciao.es/Esperando_al_Rey_Jose_Maria_Perez_Peridis__Opinion_2254846

PUBLICADO EN CIAO por YOLANDA ROCHA.
TITULO: Una inesperada decepción
Qué complicado me resulta escribir esta reseña. He de reconoceros que siempre me es más sencillo escribir sobre libros que no me gustan porque los argumentos me van saliendo solos a medida que leo. Generalmente, cuando es al contrario, cuando una lectura me encanta y me envuelve, es como si se me quedase dentro. La siento y la disfruto pero me cuesta más ponerme a escribir lo que me ha parecido, quizás por eso mis reseñas son "particulares" en ese sentido, creo que las cargo mucho de sensaciones propias.
Decía que me resulta complicado escribir sobre este libro porque Peridis me cae especialmente bien, tanto por su trayectoria como por su amor al arte con mayúsculas. Me he pasado horas embelesada con la serie de programas que hizo para televisión, "Las claves del románico", casi respirando los lugares, iglesias y los pedazos de historia que contaba. Pero después de pelearme conmigo misma durante días he decidido que, a pesar de todo, tengo que contar lo que me ha parecido. Y no sólo me he peleado conmigo, me he peleado con el libro desde que lo empecé porque lo hice con unas ganas tremendas y a las pocas páginas me desesperé. Ha sido uno de los pocos libros que he tenido en la mesilla, en la mesa del salón, que me he llevado en el transporte público... y cada vez que pensaba en ponerme con él me echaba para atrás. Me suponía un trabajo enorme, no un placer.
Por si eso fuera poco, el libro me lo había regalado un gran amigo que me lo envió por sorpresa sin que lo esperase en vísperas de Navidad. Lo había visto y pensó que, con lo que me apasiona la novela histórica, me encantaría. No hace mucho me preguntó que si me había gustado y tuve que decirle, con todo el dolor de mi corazón, que no. Le expliqué algunos de los motivos, los mismos que os expondré después, y para él también supuso una decepción. Pero eso no resta nada a su precioso detalle y él sabe que me hizo mucha ilusión. 

JOSE MARÍA PÉREZ "PERIDIS"

Arquitecto, dibujante y humorista Peridis nació en Cabezón de Liébana, Cantabria, en 1941 aunque desde muy pequeño está vinculado a la localidad de Aguilar de Campoo. Allí ha llevado a cabo casi la totalidad de su proyecto profesional y personal especialmente impulsando la Fundación Santa María la Real, un centro de estudios sobre el románico español. Ya a finales de los 70 constituyó la Asociación de Amigos de dicho monasterio de Santa María la Real y gracias a ello se consiguió que empezasen los programas de escuelas taller para restaurarlo. Esta iniciativa se extendió por toda España y ha acabado instaurándose en Latinoamérica y algunas naciones africanas como acicate para el aprendizaje de oficios.
Una de sus obras más importantes es la Enciclopedia del Románico en la Península Ibérica, en la que recoge un estudio detallado de todos los edifcios e iglesias de este estilo y lo hace de un modo dicáctico pero muy ameno.Su trabajo como arquitecto no le ha impedido colaborar con otras iniciativas culturales relacionadas con museos y catedrales o monasterios. En su trabajo como humorista gráfico, crea una tira diaria para El País y en televisión grabó tres temporadas de la fantástica serie "Las claves del románico" y más recientemente "La luz y el misterio de las catedrales". Ambas inspiraron libros divulgativos editados por Espasa con unas ediciones maravillosas.
Su primera novela, "Esperando al rey", consiguió ganar el premio Alfonso X de Novela Histórica en 2014.

UN PEQUEÑO RESUMEN

En 1155, en Valladolid, el rey Alfonso VII reune a su corte para comunicar una noticia trascendental: cuando él fallezca su reino no irá a parar a manos de su hijo mayor, como es lo habitual, sino que lo dividirá en dos. Sancho, el promogénito, de carácter más tranquilo y reflexivo, heredará Castilla y Fernando, el menor, más impulsivo y poco dado a pensar las cosas dos veces, se quedará con la corona de León.
Esta decisión hace tambalear los cimientos de la corte y también provocará que los nobles y familias notables comiencen a tejer redes de adhesión a un rey o a otro, tratando, incluso, de buscar la caída del contrario para hacerse con la integridad del territorio. Alrededor de los dos reyes, partidarios y detractores también mueven sus piezas intentando medrar o conseguir tierras y parabienes. Seguiremos en la trama, la mayor parte de las veces, las vicisitudes personales de algunas familias nobles así como las intrigas que se producen, sobre todo, a raiz de la muerte del rey Sancho, que deja un heredero de apenas tres años.
Criar y educar a ese heredero va a ser una tarea complicada encargada a personas de confianza del rey fallecido y sobre todo, es prioritario protegerle de posibles atentados de partidarios de Fernando. Fernando, a su vez, se ve inmerso en guerras de frontera con tropas árabes en una época convulsa y complicada y su carácter, demasiado temerario e impulsivo, no ayuda.

EXPLICANDO MIS MOTIVOS

A priori el tema era apasionante. Una época quizá de las más desconocidas de nuestra historia, cuando aun los reinos de la península estaban separados. Una época llena de guerras, de asesinatos por poder, de intrigas, de matrimonios concertados en los que las mujeres eran moneda de cambio para conseguir tronos, tierras o dinero. En la novela algunas de esas mujeres cobran protagonismo de forma importante pero, sinceramente, me parece que no están nada bien retratadas psicológicamente. Lo cierto es que ninguno de los personajes lo está y eso me ha causado, aparte de la decepción, un profundo enfado, no lo he podido evitar.


El problema básico, y voy a decirlo sin paños calientes, es que Peridis demuestra una falta de oficio como escritor clamorosa. No niego que haya sido un trabajazo para él, pero es desesperante ir página tras página descubriendo saltos imposibles en la narración, ausencia de lógica al hilar unas escenas con otras, diálogos tan acartonados que chirrían por todas partes, escenas de acción descritas sin tempo, sin intensidad, casi de forma infantil... Después os podré algunos ejemplos para que podáis haceros una idea. Tampoco son lógicas la mayoría de las reacciones de los protagonistas ni muchas de las cosas que les pasan, sobre todo en el tema de las relaciones entre hombres y mujeres, cosa que detallaré ahora.
Es cierto que el tema del sexo en esa época es ciertamente desconocido. Las mujeres eran casadas por intereses concretos, sobre todo las de familias nobles, y su "pureza" hasta el momento de la boda era conservada con celo. Después... bueno, ya se sabe lo que el dicho mantiene: la mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo, aunque con los maridos en continuas batallas y meses y meses fuera de casa seguramente buscarían otros entretenimientos. '''Sin embargo en esta novela desde muy tempranas edades las mujeres se permiten retozar a su antojo (cosa que a mí me parece genial pero que en este caso suena muy, muy raro), quedarse embarazadas a la primera de cambio o mostrarse abiertamente disponibles'''. Incluso una de las protagonistas principales, hija de un noble de gran calado, permite que un crío de trece años se tome libertades muy íntimas en su cama. Aun cuando ese crío posteriormente fuese a convertirse en el rey Fernando, permitirle esas cosas no es lógico. Como tampoco lo es que a quienes se lo cuenta no le afeen la conducta y todo parezca nada más que una travesura.
Desde el principio es evidente que la narración de las escenas de acción no es el fuerte del autor. Casi al principio de la novela, en un momento en que algunos protagonistas se hallan en Santiago de Compostela, visitando las obras de lo que después sería la nueva cubierta y el Pórtico de la Gloria, el aun príncipe Fernando trata de hacerse el "machito" ante la concurrencia y se pone a andar por los tejados sin protección alguna. Curiosamente es el históricamente famosísimo Maestro Mateo quién les guía (y aprovecha para, en esos días, disfrutar de la compañía nocturna de una de las damitas, apenas adolescente, que es verle y ponerse con las hormonas disparadas, buscando su cama... increíble) y el que se ve obligado a salvar la vida del príncipe. He aquí un pedacito de lo que podemos leer:
"Mateo no lo dudó dos veces, salió corriendo tras él y como tenía el calzado apropiado y andaba por los tejados como un gatodespués de unas cuantas zancadasaun a riesgo de ser arrastradoconsiguió agarrar al príncipe por un brazo y evitó que se precipitara al vacíoEl regreso no estuvo exento de peligros porque el príncipe estaba agarrotado y Mateocaminando a gatastuvo que subirle arrastrándole sobre las lajas"
¿Dónde está aquí la tensión por el momento de pánico, por el peligro cierto? Todo es lineal, no hay un ápice de intensidad. Y como este ejemplo la novela está plagada de ellos. Incluso en escenas de batallas, de luchas con animales, de enfrentamientos dialécticos... todo sigue en esa línea plana en la que, por mucho que lo intentas, no puedes sumergirte en la acción porque la acción no está ni te llama a que la sigas. Quizá la palabra sea tedio. A nivel personal no me gusta que cuando algo puede resultar apasionante, el modo en que está contado lo convierte en un páramo.
Otra cosa que me ha llamado poderosamente la atención son las incongruencias y la mala resolución de ciertas escenas. En un determinado momento uno de los protagonistas intenta violar a una de las damas (de nuevo contado de tal manera que parece que lo está haciendo de una aburrida noticia económica) y la esposa del agresor descubre la escena a la luz de la vela que porta. No reacciona, no se muestra horrorizada, sólo se acerca a mirar y entonces...
"Al inclinarse Constanza, la ardiente cera cayó en chorretones sobre la espalda del agresor quepensando que era atacado por un espectro,huyó despavorido del aposentose vistió de mala maneradespertó a sus leales y salió galopando del castillo..." La verdad, no le veo la lógica ni la verosimilitud por ninguna parte, es como si muchas escenas y hechos se hubieran contado con retales.
Los saltos en la narración son continuos al igual que de unas escenas a otras, pero no están hilados, son tan simples que parecen hechos a la carrera. Son abundantes las ocasiones en que algunos de los protagonistas llegan a un lugar o están en algún sitio concreto, pasan cuatro cosas deslabazadas, sin demasiado orden ni concierto, y, sin más, sucede algo que no tiene nada que ver con lo que estamos leyendo y todo cambia de golpe, sin solución de continuidad. La trama se embarulla en muchos momentos ya que no acaba de determinar dónde están los personajes ni si ha pasado mucho tiempo o poco desde la escena anterior por lo que a veces tardas en centrarte y en saber dónde estamos y con quién.
Quizá lo peor de todo sean dos cosas: los diálogos y la caracterización de los personajes. Respecto a los diálogos, carecen por completo de naturalidad. Están acartonados, son rígidos, poco realistas. Nadie, ni siquiera en aquella época, hablaría así habitualmente, por no mencionar ya las situaciónes más tensas o románticas. Es como si los personajes se limitasen a seguir un guión y nada hay en ellos que muestre empatía, intensidad, pena, dolor, pasión. Incluso en situaciones supuestamente traumáticas las palabras de los personajes están tan fuera de lugar que no sabes si echarte a reir o, lamentándolo mucho, lanzar el libro por la ventana. Un ejemplo claro. Tras una soberbia paliza, dos novicios son atados a un árbol y allí les dejan, malheridos y sin fuerzas para nada. Cualquiera, si escuchase a alguien que pasa cerca, pediría, como mucho, socorro. Pero ellos sueltan un discurso:
"¡Socorrednos, por el amor de Dios, que estamos a punto de perecer devorados por los buitres! Han sido los de Castro para vengarse. Pero también han pasado de largo muchos viajeros. La mayor parte ni siquiera nos oían, pero otros en cuanto nos divisaban escapaban corriendo..." Y sigue así un rato largo. Ganas me dieron en ese momento de dejar de leer y meter el libro en el rincón más apartado de mi estantería, pero la maldición de no poder dejar un libro a medias se impuso de nuevo.
Luego está lo que mencionaba de la caracterización de los personajes. Mal definidos, sin apenas descripciones de los mismos, sin detallar su personalidad excepto en contadas ocasiones y, en esos casos, abundan los estereotipos. Tampoco son creíbles en su mayoría. Los "malos" lo son tanto que a veces con una pura parodia, como los Castro, que pasan de estar manteniendo una conversación más o menos normal a amenazar con cortar el cuello a un perro sin que sepamos en qué momento han perdido así el norte. Y los "buenos", entre que sus reacciones no tienen nada de realistas ni de normales, y que a veces se comportan de modo que parece que han de cuadrar en lo que está contando el autor, no acaban de caer bien. Muchas veces he tenido la sensación de que Peridis creaba la escena y luego ya colocaba los personajes y les hacía decir algo, de ahí esa falta de naturalidad.
Algunas de las cosas que dicen o las frases que se cruzan tampoco son, lo que se dice, lógicas. Por poner dos breves ejemplos. Uno de los nobles protagonistas, en su lecho de muerte, habla con su hija. Agoniza y trata de aconsejarla. Ella es la esposa de otro noble de gran alcurnia pero el rey Fernando siempre se ha sentido atraído por ella a pesar de ser un impresentable y primo carnal. Y, como en un mal chiste, va el padre y le suelta:
"Sólo debes aceptar casarte con Fernando si algún día te quedaras viuda, pero la dispensa no creo que ni el cardenal Jacinto pueda concederla (...) Eso síque no se le ocurra a Fernando matar a Nuño para dejarte viuda ni tú se lo consientas"
A ver si lo he entendido: no pueden obtener dispensa por su grado de consanguinidad pero a pesar de ello el padre le dice que si se queda viuda, bueno, que vale... Caramba con los consejos paternos.
Claro que peor es el caso del niño de tres años heredero del rey Sancho. Recordadlo bien: tiene tres años. Y cuando van a verle unos nobles a presentarle sus respetos, la criaturita dice como si tal cosa:
"Pasad, señores míosque me siento muy honrado de vuestra visita¿Verdad que la cuesta para subir al castillo es muy empinada para los caballos?"

CONCLUSIONES FINALES

Esta novela, "Esperando al rey", ha sido galardonada con el premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica el pasado 2014.Y lo que pensaba mientras la leía es que es otro caso palmario de premio dado por el nombre del autor. No niego, nunca lo he hecho, que Peridis se haya documentado y que conozca la época perfectamente pero es evidente que lo de escribir ficción no es lo suyo. Y lo digo desde el respeto más profundo a su persona y su trayectoria, una cosa no quita la otra. Se puede ser un auténtico experto en un campo y al mismo tiempo no saber plasmarlo.
Mi decepción se debe tanto a esa falta de oficio, a las evidentes carencias que demuestra el autor a la hora de elaborar una narración fluida e interesante, como a que es imposible mantener esa atención constante de las novelas que te atrapan. Saltos constantes, escenas que acaban de modo intempestivo, falta de datos acerca del tiempo transcurrido, personajes completamente planos, sin personalidad, con los que no empatizas ni aprecias... El punto de partida es genial pero Peridis no ha sabido, en absoluto, contar las cosas. Y creedme que lamento mucho decir algo así por las razones que os decía al principio y por lo bien que sabe transmitir los datos históricos cuando lo hace hablando; por escrito es muy diferente.
Es su primera novela y se nota.Tiene las carencias típicas de quién acaba de empezar en la narrativa y he terminado con una sensación muy extraña. A veces parece escrita como literatura juvenil. Otras veces intenta dar una sensación de mucha seriedad pero se queda lamentablemente corto. En los diálogos es cuando más se manifiesta, al igual que en las escenas que supuestamente son de acción y quedan, sintiéndolo mucho, pueriles y sin fondo. Incluso he llegado a enfadarme mucho. Todo ello me ha llevado a que sea una lectura árida y pesada, que jamás me apetecía retomar... y me apena profundamente.
No puedo recomendar este libro, ni siquiera para los muy amantes de la novela histórica. La época es apasionante pero la novela es agotadora.Demasiados puntos en contra, me temo. Ahora bien, como para los gustos se hicieron los colores, puede que alguno de vosotros la leais y os guste. Me encantaría compartir pareceres.

2 comentarios:

  1. Creo que escribir siempre reseñas positivas simplemente porque se consiguen libros gratis no es demasiado ético. Como tampoco lo es escribir reseñas sangrantes sólo por el placer de despedazar a quien no te cae bien. Siempre que reseño, aunque el libro no me haya gustado, trato de sacar algo positivo. Lo que sea. Pero creo que en este caso la decepción ha superado con mucho a mis buenas intenciones. Tenía tantos post-it en el libro que podría haber escrito una novela corta con ellos. Y lo que ha sido peor era la sensación de permanente enfado cuando me ponía a leer.

    Gracias otra vez por permitirme compartir tu espacio. Se está muy a gusto, creeme. Mil besos.

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    1. Mi blog se llena de calidad con cosas como ésta. GRANDE!!!!!!

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