viernes, 1 de agosto de 2014

RELATO EROTICO

EL MORBO QUE DA LA MULTITUD REFLEJADA EN UN ESPEJO

No me planteaba grandes cosas en estas cosas del seso, o es sexo.
Yo era de los que siempre afirmé que me gustaba más hacer el amor que follar, hasta que follas con la persona adecuada y te hace sentir lo que nunca el seso te había dado, o es sexo.
Todo empezó una noche en la que sales y no entras, en esa noche de Madrid que invita a no entrar.
Empezó como si de un noviazgo fuera, pero acabo en cama, bueno encamado toda la noche y parte del día. Pero me gustó, y repetí... pero en otra noche.


Pasé por muchas camas y siempre distintas y, al final comprendí que follar no es pecado.
Esa noche salí con muchas intenciones pero con pocas convicciones.
Todo llegó pronto, no entiendo, ni entenderé porque si todo lo puedes resolver a las 12 de la noche te tienes que esperar a las 6 de la mañana.
Comenzó el juego de las miradas, era una pareja que yo bauticé como cincuentona y no me equivoqué.
Ella morena, mediana estatura y de curvas como a mí me gustaba y él casi de mi estatura, por lo tanto, 1,85, cuidado y atractivo.
Fue él, el que se me acercó para hablar, él como su fiel vasallo, su perrito, para decirme al oído que a su chica le gustaba. Yo le miré y le sonreí pero no dije nada. El volvió a acercarse a mi oído y me susurró, la vas a dejar con las ganas. Entonces le miré y sí le respondí, y por lo visto lo que le respondí le gustó porque fue a por ella.
Ella nada más llegar me besó en los labios, mientras él solo miraba, bueno miraba y con la mano metida en el bolsillo de su pantalón, se tocaba.
Llegó el consabido que te gusta a lo que yo le aseguré que exactamente no tenía claro de que iba el tema, pero que en definitiva me gustaba disfrutar, y punto.
Me preguntó si tenía límites y claro que los tenía, la dije que nunca había hecho algo parecido, pero ella ducha y experta, me dijo que yo dirigiera la película.
Reconozco que me corté un pelo, pero en definitiva, era una nueva experiencia y..... ¿por qué no probarla?.
De repente me dí cuenta que dentro de mi, habitaba un amo que había estado dormido durante tiempo y tiempo y esa noche había despertado.
Mi amo les ordenó que fuéramos a su casa. Fuimos a recoger el coche y me di cuenta lo bien que mi amo sabía dar órdenes.
- Tú conduce, le dijo al marido; y tú, siéntate detrás; le dije a la mujer.
El amo se sentó detrás, con ella.
- Arranca ya, le dijo al chófer.
El chófer cogió dirección Gran Via para dirigirse a Castellana.
En el primer semáforo le dije al chófer que escuchara....
Sonó un zas y, por el espejo retrovisor, ví sus ojos ávidos de vicio.
- ¿Has oído lo que he hecho, verdad?
El chófer sólo asintió con la cabeza.
- ¿Supongo que te imaginaras ahora donde tengo metido mi dedo, verdad?
El chófer volvió a asentir con la cabeza.
- ¿Sabes que me estoy encontrando?, no, no respondas mira a la carretera. Te basta el jadeo de tu mujer o quieres más, calla y mira a la carretera.
En el espejo retrovisor sólo se atisbaban sus ojos, que subían y bajaban para intentar ver lo que su mujer estaba haciendo.
- Te doy una pista, le dije.
En ese momento si que vi que se mordía los labios.
- Tu mujer ahora no puede hablar, y no es porque se haya quedado muda.....
El chófer gimió al ritmo que ella gemía.
Déjame verlo me dijo........ pero el amo que llevaba dentro salió contundente, calla; le gritó.
- Ves a la derecha; la entrada del parking, entra en él y busca aparcamiento.
Y entonces, entre susurros, lo oí que dijo, eso me gusta mi amo.
Le puse sobre el hombro ese tanga rojo que ella llevaba y que yo le arranqué de un tirón, él pasaba el carrillo de su cara por esa diminuta tela, lo olfateaba, mientras se notaba que la excitación iba en aumento.
Paro el coche e intentó darse la vuelta, yo se lo prohibí y ella seguía sin poder hablar. Lo que hacía me gustaba pero la situación era lo que más me excitaba, nunca me pude imaginar lo que era el morbo y el morbo se me había presentado en forma de multitud, más aún me excitaba saber que con mis actos estaba excitando al marido de una mujer que seguía sin poder hablar.
De repente el amo que estaba saliendo cogió de nuevo el rumbo de los acontecimientos y dirgiéndose al chófer le dijo:
- Mira por donde te concedo tres deseos como el mago de la botella, pero no puedes mirar atrás. Pide el primero........
- Dame a probar los dedos índice y corazón de tu mano derecha.
Sonreí mientras miraba sus ojos plantados en el espejo retrovisor. Ella llegó al éxtasis y yo le acerqué mis dos dedos a su boca.....silencio.
- Pide el segundo.
El abrió la guantera del salpicadero y me dió un jueguetito que me dijo que usara en su mujer a placer.
Y así hice, y el amo se convirtió en súbdito hasta tal punto que las continúas humillaciones de la mujer hacia él me hacían cada vez más y más rozar el éxtasis.
La mujer se contoneaba al compás que yo le marcaba con el juguete y él acabó dándose la vuelta mirando la escena.
- Dame el tercer deseo, me gritaba él.
Me gritaba y me gritaba y ella le humillaba y le humillaba.
Algo hizo click en mi mente.... paré la mano en la que llevaba el juguete y con la otra mano paré la cabeza de la mujer.
- Lo siento, le dije, tu tercer deseo ha adelantado su llegada.
Ella levantó su cabeza y se besaron, pero no un beso de labio contra labio, un beso; lengua contra lengua.
Cuando terminaron el largo y pasional "bexo", me dijo que se llamaba Ivan y Sara.
- Me llamo Hugo, les dije yo.
- Por cierto, Hugo; nosotros vamos a dejar el coche aquí, iremos en taxi a casa, ¿te llevamos?.
- No, gracias.

Salí del coche me arreglé como pude y salí del parking, como si fuera un ladrón.
Algo me hizo mirar hacia atrás y allí los ví, Sara e Ivan, una pareja enamorada agarrados de la mano y paseando por la oscura calle camino abajo.
¿Quien lo diría?
Muchos fantasmas visitaron mi cabeza después de esa noche.
Recuerdo que otro día corriendo por el Retiro, los volví a ver.... pasaron por mi lado como si nada, y una sensación de alivio me recorrió el cuerpo.
Y. ¡qué si lo volvería a repetir¡
Sinceramente, ¿no?, debo ser sincero, ¿verdad?.............. no sé, mejor te concedo tres deseos.

3 comentarios:

  1. Me sigue pareciendo un relato muy intenso, más que en la primera lectura ¿hiciste algún cambio o añadido?

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  2. Bravo es hermoso, estoy orgulloso de ti MUA

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