domingo, 22 de junio de 2014

REFLEX-ion

LA VIDA VISTA DESDE LOS OJOS DE UN BUEN HIJO.


Supongo que resulta complicado que alguien hable mal de un madre.

Casi imposible, creo yo.

Mi madre se llamaba Isabel y fue una buena madre.

La perdí hace tres años pero es de esas cosas raras que dices y que afirmas que parece que esté en tu enrededor.

Siempre cuando de pequeño me preguntaron a quién quería más si a papá o a mamá, yo siempre decía a mamá; así que a papá se le llevaba los demonios.

Hoy me apetece compartir con vosotros y vosotras, el comienzo de uno de los capítulos de mi libro que le dedico a mi madre.

¿Sabéis que es lo mejor de escribir un libro cuasi autobiográfico?

Lo mejor es que la gente de tu alrededor que se entera que lo has escrito, lo primero que te preguntan es si salen; y lo segundo si salen bien.

Mi madre sale estupenda; fue la mejor y esto le escribí una noche que sólo en mi cama y con algo de dolor físico, me acordé de ella:

Contigo aprendí a no llorar hasta que no lo hubiera intentado.
Contigo aprendí a respetar siempre, importante para ser respetado.
Contigo aprendí a luchar, a no decaer, a valorar las cosas por lo que me han costado.
Contigo aprendí a ser un hombre bueno, legal, cabal y respetado.

Aprendí que si tengo hambre, tengo que hacerme la comida.
Aprendí que si tengo sed, beber y no desperdiciar la bebida.
Aprendí a ayudar y a compartir, a tener un corazón sin cabida.
Aprendí a amar de corazón, a querer con razón sin provocar a nadie herida.

Contigo aprendí a vivir.
Contigo aprendí a sentir.
Contigo aprendí a resistir.
Contigo aprendí a latir.

Me arropaste cuando estaba gélido.
Me llamaste cuando estaba impávido.
Me enseñaste cuando lo necesité.
Me apoyaste cuando flaqueé.

Aunque estuvieras mala, sonreías.
Aunque estuvieras cansada, te movías.

Si estabas enfermas no te acostabas.
Si estabas triste no te acordabas.

Fuiste mi ejemplo y el motor de mi existencia … y aunque ahora no estas, yo soy la evidencia.

He conseguido lo que soy, gracias a ti y sigo haciéndolo.

Aunque tú no estas, sigo vivo y sonrío como la hacías tú.
Aunque tú no estas sigo atento y luchando como lo hacías tú.

Pero echo de menos tu olor a lavanda.

Echo tantas cosas de menos ….

¿Qué hace mi niño que no sonríe?.
Y el niño sonreía, el joven sonreía y ahora, el hombre sonríe.... por ti.

¿No puedo dormir? Pues reza …bueno la mama reza contigo.

Y me dormía.....

Ella ahora sigue viva.....


4 comentarios:

  1. Afortunada madre la que provoca semejantes sentimientos en su hijo.

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  2. buena madre pero buen hijo el k save apreciar los gestos tan simples como rezo contigo un beso me enorgulleze tener un hermano con tan grande corazon

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  3. Ya sabes que yo también perdí a mi madre, aunque hace más tiempo. Y lo que has escrito bien podría decírselo a la mía. A pesar de todo lo que pasó en su vida siempre sonreía. Pero ¿sabes lo mejor? Que a veces, cuando todavía no estoy despierta del todo, puedo oler su perfume, el que siempre usaba. Y se que está. Siempre está. Como la tuya, siempre contigo.

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  4. Creo que no salió mi comentario, te decía que es cierto que casi nadie puede hablar mal de una madre , pero son muy pocos los que dicen a tiempo lo que sienten por ellas y casi ninguno es capaz de expresarlo de una forma tan bella...

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